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Opinión

Ante eso, la identificación de contenidos veraces y de calidad, se vuelve materialmente imposible pues las redes se saturan de información falsa, limitando con ello el ejercicio del pensamiento crítico que permite a los receptores de la información, la construcción de un criterio racional.

En diversas ocasiones se ha comprobado que en el afán de “dar la nota del día”, determinados medios de comunicación o dan como hecho cierto, un rumor difundido por miles de usuarios a través de Internet, sumándose a replicar, pero ahora en su calidad de líderes de opinión, datos que deberían corroborar hasta su fuente original.

En materia de calidad informativa, la cultura de masas apunta hacia una preponderancia de lo frívolo sobre lo sustancial, haciendo patente con ello el carácter predominantemente posmoderno de este fenómeno. No son pocos los especialistas de diversos campos que manifiestan desde ópticas distintas pero convergentes en el fondo, su preocupación respecto de la facilidad con la que notas falsas pero sensacionalistas, son posicionadas por encima de la información relevante y confiable, primero desde las audiencias y posteriormente transmitidas por los medios.

Conclusiones

No es posible explicar la existencia del Mainstream, sin las industrias culturales, invariablemente de la concepción que se tenga como referencia.

Los medios de comunicación tienen un papel preponderante no sólo en el sentido de que actúan como transmisores de un bien público que es la información, sino también como creadores de contenido alineados a las tendencias e intereses de la corriente principal, consecuentemente la responsabilidad de estos para culturizar a las audiencias, para formarlas, moldearlas y generar opinión es indiscutible.

Desde esta perspectiva, el nivel de influencia que las diversas expresiones de la corriente principal tienen sobre las audiencias, sitúa en el centro de la discusión en primera instancia, la calidad de los contenidos y en segundo lugar pero no menos importante, su impacto en el comportamiento y desarrollo intelectual de las personas que es en esencia, el rol principal que debería desempeñar la cultura y no sólo el entretenimiento que llene los vacíos generados por los ratos de ocio.

Finalmente, con la irrupción de Internet en el escenario de la cultura de masas, se confiere una voz aparente a las audiencias, sin embargo, estas a final de cuentas siguen sumergidas en las aguas de la corriente dominante.

Referencias

Bauman, Zigmunt
Bauman, Zigmunt

Bauman, Zigmunt. (2013). La cultura en el mundo de la modernidad líquida. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica. Córdova, Arnaldo. (19 de enero de 2014). La Jornada Semanal. Obtenido de La Jornada UNAM: http://www.jornada.unam.mx/2014/01/19/ sem-arnaldo.html

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Las implicaciones de comportamientos como este por parte de los medios es que sin tener bases sólidas para sus afirmaciones, propician las condiciones para entornos sociales que viven bajo una sospecha permanente, hay quienes los denominan conspiranoicos, visualizan dobles intenciones –cortinas de humo- en todo lo que acontece transmitiendo masivamente estos temores muchas veces infundados.
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