Sat, 12 / 2018 4:09 pm | thuanleseo

Ayer aludí a los extremos clásicos de la política mexicana que tienen ímpetu y adjetivos pero carecen de rigor ético e intelectual.

Hasta hace poco, los seguidores de AMLO habían simpatizado con los padres de los jóvenes de Ayotzinapa e incluso aprovecharon sus demandas políticas, pero luego de lo sucedido en NY replican la acusación de su máximo líder contra el padre de uno de esos muchachos y lo acusan de provocador (y otros se quedan callados, se les cayó Internet con el tema). En el otro extremo los inquisidores de AMLO han cuestionado severamente a los padres de los jóvenes de Ayotzinapa e incluso rieron de ellos de la forma más abyecta, pero ahora el padre que increpó a López Obrador es casi un héroe para ellos, aunque en realidad lo usan para golpear al enemigo de sus causas.

Esas legiones son extremos que se juntan, no exigen justicia, no les importa. Reflejan de algún modo la impunidad imperante y por eso creo que vale la pena exhibirlas una y otra vez.

Marco Levario Turcott

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